Cuando iniciamos una relación sexual solemos acariciar y tocar algunas áreas muy concretas de nuestra pareja o amante, pero el cuerpo humano es un verdadero campo de minas en cuanto al placer y al libido se refiere. Por eso hoy queremos explicaros el mapa de las zonas erógenas si es que queréis encontrar el preciado tesoro del orgasmo.

Tipos de zonas erógenas

Tipos de zonas eróticas

Una zona erógena es una parte de nuestro cuerpo que al ser estimulado es capaz de provocarnos excitación sexual. El hombre y la mujer tienen tres tipos de zonas erógenas:

Zonas primarias.

Son áreas u órganos de nuestro cuerpo que al ser tocados, rozados o lamidos nos llevan al orgasmo. Por tanto serian zonas primarias, el clítoris y vagina para la mujer y en el caso del hombre el pene y el glande.

Zonas secundarias.

Son zonas que al ser acariciadas y estimuladas potencian el placer y la excitación, aunque no son imprescindibles para alcanzar el orgasmo. Podemos nombrar en el caso de la mujer, el pubis, labios mayores y menores, ano, entrada de la vagina, perineo, pezones y ano. En el hombre seria escroto, ano e interior nalgas. Y para algunos hombres los pezones también son zonas erógenas.

Zonas potenciales.

Estas partes de nuestro cuerpo activarán las zonas primarias, haciendo que se origine la excitación en ellas. Es decir el pene y el clítoris entrarán en erección y la vagina se lubricará y comenzará a dilatarse. Para cada persona será una parte de su cuerpo la que tenga esa dimensión erótica que la haga tan interesante. Orejas, cuello, pies…juega, explóralo y descúbrelo con tu pareja o amante.

 

Activar las zonas erógenas

Activar las zonas erógenas

Para activar las zonas erógenas puedes utilizar los movimientos de las manos, labios, lengua, dientes o hasta un objeto como una pluma estimuladora o un azotador. Recuerda que son áreas muy sensibles y que incluso solo respirando sobre ellas será muy excitante y placentero. Si además incorporas el factor sorpresa a la ecuación multiplicarás el placer, así que por ejemplo puedes tapar sus ojos con una venda para prácticas bondage.

No todas las personas tienen las mismas zonas erógenas aunque básicamente todos compartimos las mismas. Pregúntale  o toca todo su cuerpo y descúbrelas por ti mismo.

Es importante que estéis relajados y preparados para recibir las caricias, si no el cuerpo no estará receptivo para sentir placer o excitación. Y tener en cuenta que hay zonas erógenas muy sensibles y que ciertos movimientos pueden provocar cosquillas con lo cual obtendremos un resultado muy alejado al buscado.