El sexo en Japón  es muy diferente al resto de países del mundo incluso de los países asiáticos vecinos, probablemente resultado de una cultura represiva donde el contacto humano no está bien visto. La prostitución es muy consumida y la producción de productos eróticos y pornográficos es tan amplia y variada que es la segunda industria del país. Tan original y distinta que se ha hecho muy conocida en el resto del planeta y por ello se exporta al resto de países.

Pasemos a ver algunos de los rasgos más llamativos de la sexualidad en Japón:

 

Productos eróticos extravagantes

Productos eróticos extravagantes

Producen y consumen productos eróticos extravagante, por ejemplo la empresa Tamatoys, situada en Tokio, es famosa por su extensa producción de aceites y perfumes con extrañas fragancias eróticas. Algunos de sus aromas más populares y demandados son «axila de chica» y «orina de colegiala» unos clásicos ya anteriormente a 2012. A partir de esta fecha la empresa incorporó nuevas fragancias, como «el olor del ano de un chico». Posteriormente  lanzaron una nueva línea de bragas con aroma a «hermana chica», en color rosa, azul, y verde, dónde cada color se asocia con un estilo de hermana chica, desde más cariñosa a más energética. Los nuevos perfumes se llaman «período de colegiala» y «falda de colegiala».

Las muñecas sexuales del país nipón son muy realistas ya que están realizadas con todo lujo de detalles en materiales muy suaves y similares a la piel humana. No son inflables, tienen cabello, pestañas y todo tipo de articulaciones en su cuerpo. Se les llaman Dutch Wives y se anuncian como una clase de muñeca que si las pruebas, nunca más querer tener una novia real.

Lugares de reunion muy originales

 

Lugares de reunión muy originales

Sobre todo en Tokio existen muchos lugares de reunión muy originales donde realizar todas sus fantasías sexuales con total libertad.

Fantasías como juego con cuerdas (kikkou), comer sushi del cuerpo de una mujer desnuda (nyotaimori), insertar anguilas en la vagina de una mujer (unagi) o realizar un examen dental de una mujer totalmente vestida (ha daisuki) son algunos de ellas.

Todo ello realizado bajo la normalidad de distintos clubes nocturnos totalmente legales con  habitaciones ambientados como aulas, oficinas, trenes…

Por ultimo añadir otra extravagancia de las costumbres sexuales del país del sol naciente, hay bares de vibradores, su lema es ver, tocar y sentir, donde se pueden probar mas de 200 vibradores. Y por 3000 yenes podrás probar un vibrador hasta durante 90 minutos.